NUEVOS LECTORES
La introducción de las nuevas tecnologías ha modificado
varias prácticas humanas dentro de las cuáles se encuentra la lectura.
Hemos pasado de los libros impresos a lecturas digitales
y esta transición implica saber cómo se da en el proceso de lectura tanto para
lo impreso como para lo digital, a su vez que se vuelve necesario descubrir
cuál es el escenario que envuelva al nuevo lector.
Hablar de lectura no puede reducirse a la decodificación
de un sistema alfabético sino que abarca un conjunto de usos e intercambios de
códigos diversos que va desde una imagen hasta los espacios. La lectura es un
proceso social en el que su comprensión está ligada a la interacción social.
Este hecho lleva a la necesidad de redefinir la lectura
desde la perspectiva cultural que ofrece la oportunidad de asumir que está
práctica no es universal ni constante sino que se reduce históricamente. Así
pues la práctica lectora será la síntesis de acciones con las que el sujeto
interactúa y a partir del cual construye su discurso y que se relacionan con
las prácticas culturales en las cuáles se desenvuelve.
Derivado de esta historicidad es la manera en cómo la
prácticas lectoras también se han ido modificando, en una época la lectura
estaba orientada a obtener un sentido en el texto escrito, hoy por hoy esta
actividad se encuentra orientada a cargar de sentido al texto.
Respecto al uso de las tecnologías no son las
herramientas tecnológicas las que modifican un comportamiento, sino la presente
constante de información y la agilidad con que esta circula. Para la práctica
lectora, el lector ha transitado de la lectura del periódico impreso y el
seguimiento a las noticias de televisión al constante bombardeo de información
a través de las computadoras o el teléfono celular. Es un lector multiforme que
aplica habilidades diversas para suplir su necesidad de estar informado y esta
necesidad lo llevan a desarrollar constantemente sus habilidades de búsqueda y
manejo de información.
En ese sentido, no es el libro o la computadora, sino es
la manera en como cada uno de ellos se integra a las necesidades de las
personas en sus procesos de acceso a la
información. Las luchas del futuro serán las tensiones entre corporaciones multimedia
que intentarán atrapar a la mayor cantidad de personas que hagan uso de sus
sistemas de información.
La necesidad de información indica, una fuerte
transformación de la práctica lectora para orientarse hacia escenarios nuevos y
convergentes donde deberá tener en cuenta: 1.- La necesidad de autocomprensión pues independientemente a la época o
el sentido de la lectura, los géneros y las formas de expresión, los sujetos
siempre han buscado por medio de la lectura resolver un proceso de
autocomprensión. 2.- La necesidad de
interacción este carácter interactivo de lo social se ha visto potenciado
en el desarrollo de las nuevas tecnologías de información y comunicación, cuyo
poder radica en haber potencializado la comunicación entre sujetos, sin el paso
o dependencia obligatoria de un centro localizado como conductor de las
posibles interacciones.
Un lector flexible no se limita al dominio del código
alfabético sino que dispone de alternativas de comunicación permanente como la
conexión de la red telefónica y a Internet. El lector del futuro es un lector
integrado, es lector pero también se ha centrado en su rol de escritor.
Comentarios
Publicar un comentario